Sunday, September 2, 2012

MishimaWaveSound

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Esa noche Shinji fue al reunión regular del Asociación de Hombres Jóvenes. Esa era el nombre actual de la que habían llamado en tiempos ancianos “la residencia”, entonces un sistema dormitorio para los solteros adolescentes de la isla. Hoy muchos preferían dormir en la cabaña fea que propio el Asociación por la playa a quedar en sus propias casas. Allá los jóvenes debatieron a iteas como la educación y la salud o las técnicas para rescatar a barcos sumergidos y para hacer rescates de personas en el mar. Les gustaba los bailes del Festival del León y Ferrol, funciones que practicaban los adolescentes del pueblo desde días ancianos. Entonces les consideraron como una parte de la vida comunal y tomaron placer en el peso bueno que viene en aceptar los responsabilidades de adultos. Un viento estuvo echando un golpe desde el mar, poniéndose a vibrar los postigos y haciéndose oscilar lado a lado a la alhambra, un momento tenue, en otro bien iluminado, mostrando el descontento y el magnitudo que tiene la naturaleza mientras las tinieblas movieron por las caras de los jóvenes felices.
           
Cuando entro Shinji la cabaña un chico estuvo sentado abajo de la alhambra, su amigo cortando su pelo. Shinji sonrió y se sentó en el piso, con su espalda a la parel. Quedo silente como era típico, escuchando a la conversación de los otros.

Los jóvenes fanfarronearon, uno al otro, de sus éxitos en la pesca, riendo e insultándose entre ellos. Un chico, a quien le gusto leer, estuvo leyendo una de las revistas viejas que quedaban en la cabaña. Otro era captivado, con el mismo entusiasmo, en un libro de comics. Flipando a las paginas con dedos curados por sugerir a mas años que tuvo en facto, leo a algunos paginas dos o tres minutos antes de entender el significado y de pronto empiezo riendo, otra vez y otra vez.

A ca por la segunda vez escucho Shinji conversación de la nueva muchacha. Oyó parte de un frase que dijo un chico con una boca grande después de reír mucho
“Esa tipa Hatsue es...”

La próxima parte de la frase era perdida por Shinji por parte de un disturbio instantáneo del otro lado de la sala, mesclado con carcajadas nuevas del grupo en que estaba el chico que discutió a Hatsue.

Shinji no se inclino a lamentar de cosas, pero este nombre, como un rompecabezas tentador, le continúo molestar a sus pensamientos. En solo oír el sueno de su nombre se enrojeció sus mejillas y marcho su corazón. Era un sensación extraña sentar sin moción y sentir cambios fiscales que, hasta ya, no había encontrado excepto en labores duros.

Puso su mano en su mejilla para sentírsela. La piel caliente se siento como la de otra persona. Se golpeo a su autoestima conocer la existencia de cosas a dentro de el mismo que nunca había sospechado, y un enojo subió a calentarse mas a su cara.

Esperaban los jóvenes la llegada de su presidente, Yasuo Kawamoto. Aunque tuvo solamente diez y nueve años, Yasuo era el hijo de una familia importante en el pueblo y tuvo el poder para meterse a los otros seguirle. A pesar de su juventud había conocido al secreto de darle importancia a el mismo, y llego tarde cada vez a los reuniones.

Abriéndose a la puerta con estrepito, entro Yasuo. Era gordo y hubo recito un complexión rojo de su papa borracho. Era inocente su cara, pero tenían sus ojos un visaje sabio en sus cejas delgadas. Hablo con mucha labia, sin indicación del dialecto local:
“Discúlpame mi tardes. Bueno, que no gastemos el tiempo. Hay planes seguros para hacer para los proyectos del siguiente mes.”

Se sentó al escritorio y abrió un cuaderno. Observaron que tuvo prisa por algo.
“Como fue decidido en la reunión pasada, hay que organizar -er- una reunión del Asociación para el Respeto de Viejos, y mover piedras para reparar algunas calles. Pues hay que limpiar las alcantarillas para que salgan los rodantes – lo pidió la Asamblea del Pueblo. Lo haremos como usual en un día tormentoso cuando los pesqueros no pueden salir. Afortunadamente, es posible cazar los rodantes en cualquier tiempo, aunque haya lluvia o haga sol, y yo no creo que nos moleste la policía si matemos a algunos fuera de las alcantarillas.”

Hubo rías generales y exclamaciones de “Diles, diles!”

Enseguida, gente hicieron propuestas para invitar a un doctor de la escuela venir y dar una lectura de técnica higiénica, y para hacer una competencia oratoria. Pero el Año Nuevo del calendario lunar había pasado hace poco y los jóvenes ya se aburrían de reuniones y no recibieron con entusiasmo ninguno de esas dos.

Formaron entonces una comisión de toda y se sentaron en critica de los meritos de sus boletín mimeografió, La Isla Huérfana. Algo que se llamo un cuarteto que hubo escrito Verane hubo citado al fin de un ensayo en el edición previo por el chico que le gusto a libros, y ahora llego a ser la tarjeta para las bromas de todo el mundo:
“Yo no sé porque
Mi alma afligida
Vuela por el mar, frenética frenética
En piñones frenéticas, impacientes”

“Que quiere decir 'frentica, frentica'?”

“'Frentica, frentica' significa 'frentica, frentica' Lo que dice!”

“Quien es Verane?”

“Es uno de las poetas más famosas. Eso es!”

Pero Shinji no tuvo ningún interés en las bromas ni los poemas. Sin saber por qué hubo perdido, por un momento al menos, el deseo de prestar atención a gente divertida y en vez de ellos considero solo en Hatsue.

Sin llegar a un resolución del debate sobre la poesía, el reunión se acabo con todos llevando sonríes y buen humor. Los que no vivían en la casa salieron caminando. Shinji disfruto el aire caliente y la conversación de sus compañeros sin decir nada. No quiso interrumpir a nadie cuando exista posibilidad que hablaran de Hatsue, y todas las palabras llevaron valor extra, decoradas con la potencia que transformen con solo un pensamiento libre de uno de los muchachos a pertenecer a ella.

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