Sunday, September 2, 2012

JoyceMahony

JoyceMahony


"Esta página o esa página? Esta? Levántate ya, Dillon! 'Hace solo un momentito ha nacido el día' Ándale! Cual día? 'Hace solo un momentito hubo nato el día'...Lo estudiaste? Que tienes allí en tu bolsillo?"
Rompieron los corazones sus ritmos cuando Leo Dillon dio el papel y trataron la gente a transmitir con sus caras la impresión de inocencia. Padre Butler se pasó sobre las páginas, frunciendo el ceño.
"Que es esta basura?", dijo. "El Jefe Apache! Esta es la que lees en vez de estudiar tu historia Romana? No me permitas encontrar a nada más de esta contaminación en esta escuela. Yo supongo que él quien la escribió fuera una sinvergüenza escribiendo para emborracharse. Me sorpresa que estudiantes educados leen a cosas así terrible. Yo entendería si fueran…estudiantes de las programas públicas. Mira, Dillon, te aviso que te pongas sinceramente a trabajar en tus estudias. .."
Esta reprimenda hecho durante las horas solemnes del día escolar daño, para mí, mucha de la prestigia que antes había adscrito al Wild West y viendo a la cara confusa de Leo Dillon se puso despertada a mi consciencia. Pero cuando salí de la escuela, con su influencia que empiezo moderar a mis entusiasmos, yo tenía otra vez hambre para los sensaciones alocados, para la escapa que las cuentas del desorden me ofrecieron. La imitación combativa paso a ser tan pálido como la rutina de escuela porque quería que participara yo mismo en aventuras verdaderas. Pero considere yo que aventuras de gran clase no les ocurren a gente contenta a mantenerse en casa: hay que buscarles afuera.
Eran cercas a empezar las vacaciones cuando decidí a rechazar la palidez de la escuela, al menos por un día. Con Leo Dillon y un muchacho Mahoney plane un día en que dejáramos nuestra responsabilidad de ir a la escuela. Ahorramos todos algunas monedas. Planeamos a reunir a las diez de la mañana en el puente Canal. La hermana de Mahony le prometió a escribir para él un pretexto para dejar la escuela y Leo Dillon pido a su hermano decir que era enfermo Leo. Decidimos ir al lado de la calle Wharf hasta que lleguemos a los barcos, y a cruzar en la barca y después explorar, específicamente para mirar al Piógena House. Leo Dillon tuvo miedo que encontraremos a Padre Butler o alguien afuera del colegio, pero pidió Mahony con mejor censo "que haga Padre Butler en el Piógena House?" Nos dio confianza, y entonces yo finalice al primer parte de nuestra conspiración por coleccionando a todas las monedas de los otros y al mismo tiempo verificando que tenía yo mis propias. Estuvimos emocionados. Nos felicitamos  y charlamos mucho.
"Hasta mañana" dijo Mahony.
No dormí bien. En la mangana yo llegue primero al puente, como viví lo más cerca. Yo oculte a mis libros en el pasto a la extra del jardín donde nadie pasa y fui rápido al lado del rio. Hizo fresco , iluminado en la manera típica de Junio. Me senté en la albardilla del puente, contemplando a mis zapatos, hechos de lona flaca y rejuvenecido la noche pasada de mi propio mano con un tratamiento de marga blanca, viendo a los caballos arrastrando a una camioneta llena de profesionales para subir al inclino. Todos los arboles eran felices, con hojas chicas y con todo su forma y vestido verde decorado por la agudeza del sol, que a mis ojos parecía terminar por el superficie del agua. El granito del puente se empiezo a calentar y yo lo toque con mis manos a tiempo con un ritmo de impulso. Estuve feliz.
Cuando había sentado allí diez minutos yo vea a Mahony a punto de llegar. Subo al inclino, sonriendo, y se sentó conmigo. Saco la catapulta de su bolsilla y explico cómo se la hubo modificado. Pregunte por que la trajo y me dijo que quiso jugar con las aves. Mahony uso a groseros casualmente, y llamo a Padre Butler como “Bunser el anciano”. Esperábamos 15 minutos más pero Leo Dillon no llego. Mahony, por fin, se levanto y dijo
“Vamos, ya suponemos que Gordo lo ruine.”
“Y su dinero...?” Dije
“Se ha hecho a perder”, dijo Mahony, “y así es mejor para nosotros – un pan y una bebida en vez de un pan.”
Caminamos por la Calle Strand hasta que llegamos al Vitriol Works y doblamos a la derecha con la Calle Embarcadero. Empiezo a jugar como un indo al momento que salimos de la vista pública. Dio caza a algunas chicas pobrecitas, blandiendo su catapulta con pantomimo de tirar. Dos chicos nos asaltaron, lanzando piedras como una gesto de galantería. Quiso hacer respuesta violenta, Mahony, pero dije que eran tan grandes para calificar como enemigos, y entonces salimos a continuar caminando, acompañado por el sonido de los guerrilleritos tirando insultos. Aparentemente nos pensaron protestantes porque Mahony, con su complexión oscura, llevo la insignia de un club de cricket en su sombrero. Vengamos a la expensa de Leo Dillon, llamándole como un idiota cobarde y especulando como sean las consecuencias puestas a su parte a las tres por Señor Ryan.
Cercamos al rio. Pasamos mucho tiempo caminando por las calles con pareles de piedra a sus lados, viendo a los operaciones las maquinas de transporte y recibiendo los admoniciones de los conductores irritables. Fue la media día cuando llegamos a las cafeterías y, porque almorzaron todos los trabajadores, compramos algunos pancitos y nos sentamos a comer y ver a la actividad espectacular en el comercio de Dublin – los barcos en la distancia anunciados por sus ornamentas de humo mullido, los pescadores, el gran velero blanco por el otro lado del harbor.
Dijo Mahony que sea genial salir al mar en uno de esos barcos grandes y también yo, viendo a sus cuerpos gigantes, imagine creciendo a ser sustente en frente de mis ojos la geografía que había estudiado en porciones pequeños en la escuela. Los valores de la escuela y de la casa, de momento nos abandonaron y sus influencias acabaron a llevar influencia.
Cruzamos la Liffey en la barcito, pagando para andar en la compañía de dos trabajadores y un hombre judío con una bolsa. Fuimos serios a punto de solemnidad, pero durante la viaje nuestros ojos se juntaron y charlamos. Cuando desembarcamos, vimos al lanzamiento del barco grande que hubimos observado del otro lado del malecón. Algún hombre dijo que fuera el barco noruego. No pude leer la insignia del barco ni determinar por vista nada de los origines étnicos de los marineros.
Entramos a Ringsend y compramos chocolate y limonada, explorando a pie las calles depresivas donde viven las familias de los pescadores. Refrescado, Mahony salió en persecución de un gato hasta que escapo dentro de un gran prado, que posteriormente cruzamos para ver del cumbre del inclino al rio Dodder.
Estuvimos demasiados cansados para continuar en nuestro proyecto de visitar al Piógena House. Tuvimos que regresar para que no nos descubrieran. Tuve que sugerir que regresemos a casa en tren antes de que recubra su ánimo. El sol se concilio a tras de algunos nubes y  nos dejo con nuestros pensamientos cansados y las ruinas de nuestros provisiones. Estuvimos solos. 

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