Tuesday, September 4, 2012

KafkaNinyos


KafkaNinyos
Kafka ninyos por la calle

Oi las camionettas pasando al lado de la empalizada del jardin, y a veces las vei entre las plantas, porque chirrio la madera de sus mantas en el calor del verano. Trabajadores vinieron de los campos y rieron tanto a meterlo scandaloso.

Estuve sentado en nuestro columpito, relajandome simplemente en los arboles en el jardin de mis padres.

Al otro lado de la empalizada el trafico nunca se acabo. Los piecitos de ninyos corriendo pasaron dentro momentos; camionettas para la cosecha con hombres sentados por las banquillas se oscurieron a los lores. Durante la noche yo vei a un caballero caminando despacio con un baculo, y dos muchachos con brazos entrelazados le gritaron y deferirieron a su camino para permitirle pasar adelante.

Despues aves subieron a volar como fueran la lluvia retirada al cielo, y mis ojos los consiguieron y los vei subiendo muy altos en una sola respira, hasta que yo me senti como no estuvieran volando ellos, pero que estuviera cayendome o mismo, y agarrandose a las cuerdas empiece a mecer. Pronto estuve meciendo mas fuerte cuando el aire se paso mas frio y, en vez de aves volando aparacieron estrellas brillando.

Recibi mi cena por al luz de una vela. Frecuentemente descansaron mis brazos en la tabla de madera y estuve descansado mientras empiece a comer el pan. Las barras de cortina movaron en el viento caliente, y muchos veces gente afuera las paraban con sus manos como me quisieran ver mas claro y discutir algo. Usualmente la vela se acabo pronto a dar luz y dentro el humo negro continuaron volando los mosques un poco. Si alguien me pregunto desde la ventana le mirara como fuera una montanya distante o en vacancia pura, ni le importo mucho si o no le dijera una respuesta. Pero si uno salto para entrar la ventana y anuncio que stuvieron esperando los otros, entonces subi a mis pies.

“Que esperas? Que te preocupa? Paso algo terible que no puede ser reparado? Cierto que no recubriremos? Es perdido todo?”

Nada estuvo perdido. Corrimos a la frente de la casa.

“Gracias a dios! Aqui tu estas!”

“Por fin! Siempre te atardeces!”

“Porque solo yo?”

“Especialmente tu porque tu no te quedas en casa, si no quieres acompanar?”

Corrimos como caballos a entrar la noche. No era dia ni noche. Ahora los botones de nuestras chaquetas batieron como dientes, otra vez manteniamos una distancia entre nosotros cuando corrimos, respirando fuego como animales salvajes en los tropicos. Como caballeros de las guerras antiguas, pataleando y saltando, nos empujamos por los callejones y con este furor en nuestras piernas exploramos mas por la calle principal.

Figuras vagabundas bajaron en la zanja, hace momentos hubieron disaparecidos antes que levantaron como gente recentemente llegado en el camino en cima y vieron abajo.
“Bajense!”
“Suban!”
“Para que puedan empujarnos abajo otra vez? Gracias, no. No somos idiotas.”
“Tienen miedo, quieres decir. Ven cobardes!”
“Miedosos? De que? Vosotros nos empujeis? Que buena broma!”

Tratamos subir y nos empujaron a caer en la zanja. Toda era igual caluroso para nosotros. No nos sentimos calientes ni frias en el pasto. Solo nos puso cansados todo el accion.

Doblando a la derecha, con un mano en contacto on la oreja, alguien pudiera dormir alli. Pero quiso levantarse uno con cara presentada al mundo, solo para caer en una zanja mas profunda. Y quiso el luchar a caer en una zanja mas profunda, y de esa sensacion nunca quiso ninguna termina.

Como se ponga alguien el cuerpo precisamente para dormirse en la zanja final, nunca se ocurrio a nadie, y uno se puso a nivel con el pasto, como un invalido, dispuesto a llorar. A veces un joven con sus codos juntos a sus dos lados saltara sobre las cabezas de sus companyeros desde la zanja a la calle.

La luna estuvo alta, ya y en su luz paso una camionetta con el correo, un viento pequenyo puso a vibrar el bosque que estaba cerca. Despues uno no se preocupo de quedar solo.

“Donde estan? Ven aca! Dejanse esta tonteria!”
“Saben que ya va a pasar el correo?”
“En serio?”
“Si te paso cuando dormias.”
“No durmi! Es ridicula, esa idea.”
“Callete! Todavia estas la mitad durmido.”
“Vamonos!”

Corrimos juntos, muchos con manos unidos. Alguien grito un grito Indio-Americano, nuestras piernas nos propulsieron como nunca hicieron antes, el viento nos llevo cuando saltamos. Nada nos pudiera arestar.

Nos paramos en el puente sobre el rio. Ellos que lo hubieron pasado regresaron.

Tras los arboles visibles en la distancia un tren vino con todos los caros iluminados y las venanas abiertas. Empezamos a cantar una cancion popular y lo gritamos ondeando nuestros brazos.

Contabamos con el bosque a tras de nosotros para darles la bienvenida a los viajeros distantes.

Estuvo completo nuestro tiempo. Se bese al tio a mi lado, y mis manos a tres otros y empiece correr a casa. Nadie me pido regresar. Cuando no me podian ver nada mas yo doble y corre por el camino del campo a entrar al bosque otra vez. Viajera a esa ciudad en el sur de que dicen en nuestro pueblo
“Alli encontraras a gente extranyo!”
“Imaginate! Nunca duermen!”
“Porque no?”
“Por que so idiotas!”
“No se cansan idiotas?”
“Como se hagan cansados idiotas?” 

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