Tuesday, September 4, 2012

KafkaNinyos


KafkaNinyos
Kafka ninyos por la calle

Oi las camionettas pasando al lado de la empalizada del jardin, y a veces las vei entre las plantas, porque chirrio la madera de sus mantas en el calor del verano. Trabajadores vinieron de los campos y rieron tanto a meterlo scandaloso.

Estuve sentado en nuestro columpito, relajandome simplemente en los arboles en el jardin de mis padres.

Al otro lado de la empalizada el trafico nunca se acabo. Los piecitos de ninyos corriendo pasaron dentro momentos; camionettas para la cosecha con hombres sentados por las banquillas se oscurieron a los lores. Durante la noche yo vei a un caballero caminando despacio con un baculo, y dos muchachos con brazos entrelazados le gritaron y deferirieron a su camino para permitirle pasar adelante.

Despues aves subieron a volar como fueran la lluvia retirada al cielo, y mis ojos los consiguieron y los vei subiendo muy altos en una sola respira, hasta que yo me senti como no estuvieran volando ellos, pero que estuviera cayendome o mismo, y agarrandose a las cuerdas empiece a mecer. Pronto estuve meciendo mas fuerte cuando el aire se paso mas frio y, en vez de aves volando aparacieron estrellas brillando.

Recibi mi cena por al luz de una vela. Frecuentemente descansaron mis brazos en la tabla de madera y estuve descansado mientras empiece a comer el pan. Las barras de cortina movaron en el viento caliente, y muchos veces gente afuera las paraban con sus manos como me quisieran ver mas claro y discutir algo. Usualmente la vela se acabo pronto a dar luz y dentro el humo negro continuaron volando los mosques un poco. Si alguien me pregunto desde la ventana le mirara como fuera una montanya distante o en vacancia pura, ni le importo mucho si o no le dijera una respuesta. Pero si uno salto para entrar la ventana y anuncio que stuvieron esperando los otros, entonces subi a mis pies.

“Que esperas? Que te preocupa? Paso algo terible que no puede ser reparado? Cierto que no recubriremos? Es perdido todo?”

Nada estuvo perdido. Corrimos a la frente de la casa.

“Gracias a dios! Aqui tu estas!”

“Por fin! Siempre te atardeces!”

“Porque solo yo?”

“Especialmente tu porque tu no te quedas en casa, si no quieres acompanar?”

Corrimos como caballos a entrar la noche. No era dia ni noche. Ahora los botones de nuestras chaquetas batieron como dientes, otra vez manteniamos una distancia entre nosotros cuando corrimos, respirando fuego como animales salvajes en los tropicos. Como caballeros de las guerras antiguas, pataleando y saltando, nos empujamos por los callejones y con este furor en nuestras piernas exploramos mas por la calle principal.

Figuras vagabundas bajaron en la zanja, hace momentos hubieron disaparecidos antes que levantaron como gente recentemente llegado en el camino en cima y vieron abajo.
“Bajense!”
“Suban!”
“Para que puedan empujarnos abajo otra vez? Gracias, no. No somos idiotas.”
“Tienen miedo, quieres decir. Ven cobardes!”
“Miedosos? De que? Vosotros nos empujeis? Que buena broma!”

Tratamos subir y nos empujaron a caer en la zanja. Toda era igual caluroso para nosotros. No nos sentimos calientes ni frias en el pasto. Solo nos puso cansados todo el accion.

Doblando a la derecha, con un mano en contacto on la oreja, alguien pudiera dormir alli. Pero quiso levantarse uno con cara presentada al mundo, solo para caer en una zanja mas profunda. Y quiso el luchar a caer en una zanja mas profunda, y de esa sensacion nunca quiso ninguna termina.

Como se ponga alguien el cuerpo precisamente para dormirse en la zanja final, nunca se ocurrio a nadie, y uno se puso a nivel con el pasto, como un invalido, dispuesto a llorar. A veces un joven con sus codos juntos a sus dos lados saltara sobre las cabezas de sus companyeros desde la zanja a la calle.

La luna estuvo alta, ya y en su luz paso una camionetta con el correo, un viento pequenyo puso a vibrar el bosque que estaba cerca. Despues uno no se preocupo de quedar solo.

“Donde estan? Ven aca! Dejanse esta tonteria!”
“Saben que ya va a pasar el correo?”
“En serio?”
“Si te paso cuando dormias.”
“No durmi! Es ridicula, esa idea.”
“Callete! Todavia estas la mitad durmido.”
“Vamonos!”

Corrimos juntos, muchos con manos unidos. Alguien grito un grito Indio-Americano, nuestras piernas nos propulsieron como nunca hicieron antes, el viento nos llevo cuando saltamos. Nada nos pudiera arestar.

Nos paramos en el puente sobre el rio. Ellos que lo hubieron pasado regresaron.

Tras los arboles visibles en la distancia un tren vino con todos los caros iluminados y las venanas abiertas. Empezamos a cantar una cancion popular y lo gritamos ondeando nuestros brazos.

Contabamos con el bosque a tras de nosotros para darles la bienvenida a los viajeros distantes.

Estuvo completo nuestro tiempo. Se bese al tio a mi lado, y mis manos a tres otros y empiece correr a casa. Nadie me pido regresar. Cuando no me podian ver nada mas yo doble y corre por el camino del campo a entrar al bosque otra vez. Viajera a esa ciudad en el sur de que dicen en nuestro pueblo
“Alli encontraras a gente extranyo!”
“Imaginate! Nunca duermen!”
“Porque no?”
“Por que so idiotas!”
“No se cansan idiotas?”
“Como se hagan cansados idiotas?” 

Sunday, September 2, 2012

SlawomirOutofDarkness

SlawomirOutofDarkness

En este pueblo lejos de los ciudades grandes de Polanda, somos captivos de ignorancia terrible y de superstition. Aqui estoy, esperando a un tiempo aproprio para salir y aliviarme, porque en este momento hay muchos murcielagos volando sobre la casa, como ojas tirado por un viento otonyal, golpeando a las ventanas y yo tengo miedo de que se bajen a construir habitacion de mi pelo y que yo nunca se pueda meterlo a quittar de mi pelo. Entonces estoy sentado aqui, compadres, en vez de salir, repremiendo a mi necesidad y escribiendo esta reporta para vos.

Bueno, cuanto a la compra de grano, ha seguido cayendo desde que Lucifer aparecio en el molino y remuevo su sombrero en gesto elegante de sus saludos. Su sombrero tuvo tres colores: rojo, blanco, y azul, y en eso era superimpuesta la insignia Tour de la Paix. Los campesinos han evidtado al molino, desde eso, y el gerente y su esposa fueron empujados por la calamidad de sus nervos a beber hasta que un dia el le tiro su vodka y le encendio. Enseguida salio a la Universidad del Pueblo, donde va a leer el Marxismo para que, como dice, tenga algo para combatir a los elementos irracionales.

Y la esposa del jefe se murio dentro los flamos y tenemos una fantasma mas.

Tengo que decir que por la noche algo grita a ca, grita tan terrible para que tu corazon acabe de pegar como debe. Algunos dicen que es el espiritu de pobre Karas que grita, el que nunca tenia ni un frijol, tirando groseros a los Kulakos en la idioma de los muertos, otros dicen que es Krywon, el hombre rico, protestando despues de moror sobre los contribuciones compulsivos. Una guerra de clases autentica.

Mi cabanya esta por la frontera del bosque. La noche es negra, el bosque es negra y mis pensamientos son como unos cacalotes. Un dia mi vecina, Jusienga, estuvo sentado por un troncon de un arbol cortado, al lado del bosque, leyendo a una copia de Horizontes de la Technologia, cuando algo le ataco desde a tras y se puso a andar tres dias con un visaje vacante.

Necesitamos tus avisos, compadres, porque somos isolados a ca, muchos kilometros de donde quiera, curcundado por nada excepto mortuarias y distancias vacuas.

Un bosquero me dijo que cuando esta visible la luna entera dentro los despejos, andan cabezas sin cuerpos rodando, perseguiendo y pegando una a la otra, como quisieran algo, pero caundo viene la manyana ellos esaparecen todos y solo quedan arboles dejados a hablar en voz bajo porque tienen miedos. Dios mio, nada me hara salir afuera, ni la necesidad mas grave.

Es el mismo con todo. hablas de Europa, compadres, per a ca.... no mas ponemos nuestra leche en cartones y enanos jorobados de quien sabe y contaminan a los cartones con su saliva.

Una noche la vieja Senyora Glus se desperto, nadando en su sudor. Miro a su cobertor y veo al credito pequenyo que hubo allocado a nosotros antes de los elecciones (para que pudieramos construir a ca un puente) y que murio rapidapemnte sin Uncion Extremo eeso credito sento en su cobertor, verde y asfixiada por risas. La vieja empiezo a gritar pero nadie vino a ver que le molesto. Puede ser cierto uno de quien esta gritando y de que posicion ideologico?

Y en el lugar donde queriamos construir el puente un artista fue inundado. Tuvo solo dos anyos, pero ya era un genio. Si hubiera crecido, hubiera entendido y descrito todo. Pero hoy en estos circumstansos solamente vuela y brilla.

Por supuesto, todos esos eventos han cambiado a nuestra psicologia. Gente creen en brujeria y supersticion. Ayer encontraron a un esqueleton tras el granero. El padre dice que es un esqueleton politico. Creen en fantasmas y cosas asi, y en brujas. De verdad, tenemos una mujer que roba la leche de las vacas y las da enfermedades tambien, pero queremos que se junte al Partido, y en eso deprive de los enemigos del progreso un argumento, al menos.

Como los murcielagos golpean al aire con sus vuelos. Dios! Como vuelan y chirrian "pee-pee" y "pee-pee". Que tuviera una de las casas grandes donde pueden instalar todo y no hay compulsion para salir a la folia para aliviarse. Pero hay cosas peores que esa. Mientras yo escribo ese, la puerta ha abierto y la nariz de un cerdo ha aparecido. Me ve muy extranyo, me esta veyendo!

No te dije que cosas son diferentes a ca?

NormMailerNotebook

NormMailerNotebook

El escritor estuvo luchando con su novia. Andaban en camino a la casa de ella, y cuando continuaron los argumentos, sigio abriendo la distancia entre sus cuerpos.

La muchacha providio, obviamente, la energia de la animosidad. Con cada descarga subio un poco, y su cabeza y sus hombros se acerco para contribuir fuerza a sus dichos, y despues se doblo, cada vez, a ver otra cosa que a ca no le disgusto tanto, sus talones golpeando a la calle en un ritmo preciso que era tan furiosa.

El escritor sufrio con una dignidad. Paso sus pies una en frente de la otra, veo directamente en su mismo camino, su cara era triste, sonrio a veces y se afirmo cada palabra de ella por movar su cabeza.

"Soy enfermo, y cansado por ti" exclamo la mujer. "Soy enfermo de ti, y ocmo tu eres tan superior. Que tienes tu para distinguirte tan superior?"

"Nada" dijo el escritor en un voz tan quieto que fuera igual si hubiera dicho "Yo tengo mi comportamiento santo que me indica superior."

"Me das algo?" Ella providio su propia respuesta. "No me das tiempo, ni atencion. Eres el hombre mas frio."

"Eso no es verdad" dijo el escritor como una sugerencia.

"No? Todos te piensan tan amable y amistoso, todos excepto cualquier persona que te conoce de verdad. Todos que te conocen saben mejor!"

El escritor, de verdad, no recibio a todo eso casualmente. le gusto mucho a esta muchacha, y no quiso que ella sea descontenta. Su otra parte de su mente presto atencion al modo en que ella construyo sus frases, con la palabra final de cada una paracieno a lanzar la proxima, le importo sobre todo cada cosa que dijo ella.

"Estas completemente justo en decir eso?" El pregunto.

"Por fin te entiendo," dijo poca enojada. "Tu no quieres enamorarte. Tu quieres solamente decir las cosas que debes decir y ver las cosas que debes sentir."

"Te quiero. Yo se que no me crees," dijo el escritor.

"Eres un cadaver. Eres nada sino un... cadaver egipto."

Pienso el escritor que no era muy inspirada, esa imagen.

"OK. Soy un cadaver," dijo muy lento. Esperaron el cambio de un semaforo. Estuvo al lado de la calle con una sonria triste, y la tristeza en su cara fue completa, tan paciente que, con un exclamacion salio corriendo la muchacha, metiendo golpes ruidosos a la calle con sus talones. Era obligado correr un poco para perseguirle.

"Tu actitud es diferente ahora. No te importo," ella continuo.

"Tal vez antes te importaba, pero ya no. Cuando me miras no estas mirando a nada. No existo para ti."

"Sabes que existes para mi."

"Esperas que fueras en otra lugar, ahora. No te gusto cuando me enojo. Me piensas vulgar. Soy vulgar, demasiada vulgar para tus sensibilidades refinadas. Que asco! Piensas que empieze y termine el mundo contigo?"

"No."

"No, que?" ella grito.

"Porque te enojas? Es que no te di suficiente atencion hoy? Lo siento si fue asi. No realize que fue asi. Yo, si, te amo."

"Si! Me quieres! Es cierto!" La joven la dijo en voz tan pesado del sarcasmo que estuvo casi llorando.

"Tal vez quieras pensar asi, pero yo se mejor."

Su figura se inclino a acercarse con la de el cuando caminaron.

"Hay algo que te dire. Tu pones dolor a mas gente que pueda la persona del peor cruelidad. Y porque? Te digo que tu nunca sientes a nada pero tu la pretendas."

Ella observo que el no estuvo escuchando, y pregundo exasperada "De que piensas ahorita?"

"De nada. Te escucho y me siento mal que estes enojada."

De verdad el escritor hubo pensado de un idea para poner en su cuaderno. Se puso nervioso. Estuvo anxioso, pensando que sin sacar su cuaderno de su chaqueta para escribir el pensamiento, probablamente se la olvide. Trato de repetir el idea a el mismo para establecerse dentro su memoria, pero eso proceso nunca era cierto.

"Si estoy enojada. claro que me siento enojada. Solo un cadaver nunca se enoja por que un cadaver no se siente a nada." Si no caminaron tan rapidos hubiera pataleado su pie al piso.

"De que piensas?" ella demando

"No es importante," dijo. Pienso que tal vez si lo sacara y lo llevara en su mano tal vez pudo escribir el idea mientras caminando y esperando que no se observara ella.

Paso a ser demasiado dificil. Tuvo que parar abajo de una luz. Su lapiz muevo rapidamente en un scripto eliptico mientras se siento en su espalda el presion de su presencia. "Emociones profundizados por cuaderno" escribio. "Escritor joven, novia. Escritor acusado de ser observador, en vez de ser participante. Realiza un idea que tiene que poner en su cuaderno. Se lo hace y lleva entonces el conflicto a erupcionar. Novia se rompe a sus relaciones por eso."

"Tienes un idea" dijo la joven, quieta.
"Mmm" dijo el.

"Eso cuaderno. Yo supe que sacaras eso cuaderno." Empiezo a llorar. Eres nada sino un cuaderno!" Grito ella y salio corriendo.

"Espera! Espera te lo explicare!"

Se ocurrio al escritor que si escribiera una cuentita, se la pudiera modificar un poco. Tal vez el razon de la cuenta deberia ser que saca el muchacho su cuaderno por que realize que sea el mejor modo de destruir los relaciones. Era buen idea.

Pronto se ocurrio tambien que tal vez fuera eso que hizo, en su vida actual. Queria finalizar sus propios relaciones con la chica? Lo considero, orgulloso de no esconder ningun motivo de el mismo, sin importa si fuera buena forma.

No paracia como la verdad. Le gusto la joven, le gusto mucho, y no quiso que terminaran los relaciones. La mujer hubo ganado casi una cuadra. Entonces salio corriendo. "Espera! Espera! Te lo explicare!" Cuando corrio el cuaderno temblo caliente a su lado como un perrito, siempre fiel, siempre afecionado.

MyrivilisRoseTree

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Stratis Myrivilis Cuenta de un arbol de rosas

Quiero escribir la historia de un arbol de rosas. Viviamos juntos 16 anyos largos, 16 de los anyos mas significantes de mi vida, llenos de eventos miedosos. Queria a eso arbol, porque era un arbol viejo con muchas ramas y muchas flores rojas. Yo sentia que ella le gustaba tambien yo. Tanto sentido puede florecer entre un hombre y un arbol.

Yo conozco una cuenta estranya y real. En Mytilini me contaron unos convictos viejos en procesos de servir mandatos de pasar toda sus vidas respetivas encarcelados en Castro. Uno hubo comitido un homicidio despicable. Se encendio a su casa, su esposa y sus hijos a dentro – pensando que sus hijos no fueran suyos. El me dijo que paso, sus ojos mojados y calientes. Que misteria es el hombre.

Durante sus anyos en carcel, conoco a otro convicto, un chico que hubo llegado al carcel joven y fresco, y quien salio del carcel con pelo gris. En el patio del complejo, el chico planto un Nogal. Se germino y desde eso contribuo todos sus sentidos y todos sus pensamientos iban a cuidarlo. Lo protegio con una cuerda metalica; lo dio su allocacion de agua para consumpcion. Pasaban anyos y el chico crecio a ser un hombre, y su arbol le acompanyo, fuerte y feliz.

Un dia el gerente llamo al hombre venir a su oficina. Le hubieron perdonado, y entonces pudo arreglar sus cosas y salir. El hombre no supo que decir. Estuvo sorprendido.

“Y el nogal?” dijo.
“Que quieres decir 'Y el nogal?'?”
“Yo no tengo nadie en este mundo excepto eso nogal” dijo el convicto.

Rio el gerente.

“Que podemos hacer? El nogal tiene que quedar en su lugar.”

El prisionero, se bajo su cabeza. No pudo hablar mas. Hizo una paquete de su ropa. Se sento mirando al arbol, y lloro. Pronto paso un milagro, visto por todos los prisioneros, los que lo discuten hasta este dia mismo. En la primavera de su vida, puro verde con ajos frescos y frios, el arbol empiezo a deslucir. Los ajos se transformaron destuitos y amarillos. Se romperon completemente y se caeron. El tronco se seco hasta las rizomas.

Los ojos del matador eran grandes y otra vez llorosos cuando me acabo de contar el incidente del nogal y su hombre.

Mi tio tambien era enamorado del arbol. Probablemente era el unico amor de su vida, una vida nunca adornada por la gracia de una mujer. Yo digo que era enamorado, porque cuando el arbol crecio mas alto que la palizada que se lo encirculo, los jovenes de la calle se escalaron para arreglar las flores. Un dia mi tio saco su pistola y castigo a los jovenes, les perseguio como un amador envioso. Eso dia contrato trabajadores para doblar el altitud de la palicada para que ningun rival joven pudiera molestar a su arbol.

MishimaWaveSound

MishimaWaveSound


Esa noche Shinji fue al reunión regular del Asociación de Hombres Jóvenes. Esa era el nombre actual de la que habían llamado en tiempos ancianos “la residencia”, entonces un sistema dormitorio para los solteros adolescentes de la isla. Hoy muchos preferían dormir en la cabaña fea que propio el Asociación por la playa a quedar en sus propias casas. Allá los jóvenes debatieron a iteas como la educación y la salud o las técnicas para rescatar a barcos sumergidos y para hacer rescates de personas en el mar. Les gustaba los bailes del Festival del León y Ferrol, funciones que practicaban los adolescentes del pueblo desde días ancianos. Entonces les consideraron como una parte de la vida comunal y tomaron placer en el peso bueno que viene en aceptar los responsabilidades de adultos. Un viento estuvo echando un golpe desde el mar, poniéndose a vibrar los postigos y haciéndose oscilar lado a lado a la alhambra, un momento tenue, en otro bien iluminado, mostrando el descontento y el magnitudo que tiene la naturaleza mientras las tinieblas movieron por las caras de los jóvenes felices.
           
Cuando entro Shinji la cabaña un chico estuvo sentado abajo de la alhambra, su amigo cortando su pelo. Shinji sonrió y se sentó en el piso, con su espalda a la parel. Quedo silente como era típico, escuchando a la conversación de los otros.

Los jóvenes fanfarronearon, uno al otro, de sus éxitos en la pesca, riendo e insultándose entre ellos. Un chico, a quien le gusto leer, estuvo leyendo una de las revistas viejas que quedaban en la cabaña. Otro era captivado, con el mismo entusiasmo, en un libro de comics. Flipando a las paginas con dedos curados por sugerir a mas años que tuvo en facto, leo a algunos paginas dos o tres minutos antes de entender el significado y de pronto empiezo riendo, otra vez y otra vez.

A ca por la segunda vez escucho Shinji conversación de la nueva muchacha. Oyó parte de un frase que dijo un chico con una boca grande después de reír mucho
“Esa tipa Hatsue es...”

La próxima parte de la frase era perdida por Shinji por parte de un disturbio instantáneo del otro lado de la sala, mesclado con carcajadas nuevas del grupo en que estaba el chico que discutió a Hatsue.

Shinji no se inclino a lamentar de cosas, pero este nombre, como un rompecabezas tentador, le continúo molestar a sus pensamientos. En solo oír el sueno de su nombre se enrojeció sus mejillas y marcho su corazón. Era un sensación extraña sentar sin moción y sentir cambios fiscales que, hasta ya, no había encontrado excepto en labores duros.

Puso su mano en su mejilla para sentírsela. La piel caliente se siento como la de otra persona. Se golpeo a su autoestima conocer la existencia de cosas a dentro de el mismo que nunca había sospechado, y un enojo subió a calentarse mas a su cara.

Esperaban los jóvenes la llegada de su presidente, Yasuo Kawamoto. Aunque tuvo solamente diez y nueve años, Yasuo era el hijo de una familia importante en el pueblo y tuvo el poder para meterse a los otros seguirle. A pesar de su juventud había conocido al secreto de darle importancia a el mismo, y llego tarde cada vez a los reuniones.

Abriéndose a la puerta con estrepito, entro Yasuo. Era gordo y hubo recito un complexión rojo de su papa borracho. Era inocente su cara, pero tenían sus ojos un visaje sabio en sus cejas delgadas. Hablo con mucha labia, sin indicación del dialecto local:
“Discúlpame mi tardes. Bueno, que no gastemos el tiempo. Hay planes seguros para hacer para los proyectos del siguiente mes.”

Se sentó al escritorio y abrió un cuaderno. Observaron que tuvo prisa por algo.
“Como fue decidido en la reunión pasada, hay que organizar -er- una reunión del Asociación para el Respeto de Viejos, y mover piedras para reparar algunas calles. Pues hay que limpiar las alcantarillas para que salgan los rodantes – lo pidió la Asamblea del Pueblo. Lo haremos como usual en un día tormentoso cuando los pesqueros no pueden salir. Afortunadamente, es posible cazar los rodantes en cualquier tiempo, aunque haya lluvia o haga sol, y yo no creo que nos moleste la policía si matemos a algunos fuera de las alcantarillas.”

Hubo rías generales y exclamaciones de “Diles, diles!”

Enseguida, gente hicieron propuestas para invitar a un doctor de la escuela venir y dar una lectura de técnica higiénica, y para hacer una competencia oratoria. Pero el Año Nuevo del calendario lunar había pasado hace poco y los jóvenes ya se aburrían de reuniones y no recibieron con entusiasmo ninguno de esas dos.

Formaron entonces una comisión de toda y se sentaron en critica de los meritos de sus boletín mimeografió, La Isla Huérfana. Algo que se llamo un cuarteto que hubo escrito Verane hubo citado al fin de un ensayo en el edición previo por el chico que le gusto a libros, y ahora llego a ser la tarjeta para las bromas de todo el mundo:
“Yo no sé porque
Mi alma afligida
Vuela por el mar, frenética frenética
En piñones frenéticas, impacientes”

“Que quiere decir 'frentica, frentica'?”

“'Frentica, frentica' significa 'frentica, frentica' Lo que dice!”

“Quien es Verane?”

“Es uno de las poetas más famosas. Eso es!”

Pero Shinji no tuvo ningún interés en las bromas ni los poemas. Sin saber por qué hubo perdido, por un momento al menos, el deseo de prestar atención a gente divertida y en vez de ellos considero solo en Hatsue.

Sin llegar a un resolución del debate sobre la poesía, el reunión se acabo con todos llevando sonríes y buen humor. Los que no vivían en la casa salieron caminando. Shinji disfruto el aire caliente y la conversación de sus compañeros sin decir nada. No quiso interrumpir a nadie cuando exista posibilidad que hablaran de Hatsue, y todas las palabras llevaron valor extra, decoradas con la potencia que transformen con solo un pensamiento libre de uno de los muchachos a pertenecer a ella.

JoyceMahony

JoyceMahony


"Esta página o esa página? Esta? Levántate ya, Dillon! 'Hace solo un momentito ha nacido el día' Ándale! Cual día? 'Hace solo un momentito hubo nato el día'...Lo estudiaste? Que tienes allí en tu bolsillo?"
Rompieron los corazones sus ritmos cuando Leo Dillon dio el papel y trataron la gente a transmitir con sus caras la impresión de inocencia. Padre Butler se pasó sobre las páginas, frunciendo el ceño.
"Que es esta basura?", dijo. "El Jefe Apache! Esta es la que lees en vez de estudiar tu historia Romana? No me permitas encontrar a nada más de esta contaminación en esta escuela. Yo supongo que él quien la escribió fuera una sinvergüenza escribiendo para emborracharse. Me sorpresa que estudiantes educados leen a cosas así terrible. Yo entendería si fueran…estudiantes de las programas públicas. Mira, Dillon, te aviso que te pongas sinceramente a trabajar en tus estudias. .."
Esta reprimenda hecho durante las horas solemnes del día escolar daño, para mí, mucha de la prestigia que antes había adscrito al Wild West y viendo a la cara confusa de Leo Dillon se puso despertada a mi consciencia. Pero cuando salí de la escuela, con su influencia que empiezo moderar a mis entusiasmos, yo tenía otra vez hambre para los sensaciones alocados, para la escapa que las cuentas del desorden me ofrecieron. La imitación combativa paso a ser tan pálido como la rutina de escuela porque quería que participara yo mismo en aventuras verdaderas. Pero considere yo que aventuras de gran clase no les ocurren a gente contenta a mantenerse en casa: hay que buscarles afuera.
Eran cercas a empezar las vacaciones cuando decidí a rechazar la palidez de la escuela, al menos por un día. Con Leo Dillon y un muchacho Mahoney plane un día en que dejáramos nuestra responsabilidad de ir a la escuela. Ahorramos todos algunas monedas. Planeamos a reunir a las diez de la mañana en el puente Canal. La hermana de Mahony le prometió a escribir para él un pretexto para dejar la escuela y Leo Dillon pido a su hermano decir que era enfermo Leo. Decidimos ir al lado de la calle Wharf hasta que lleguemos a los barcos, y a cruzar en la barca y después explorar, específicamente para mirar al Piógena House. Leo Dillon tuvo miedo que encontraremos a Padre Butler o alguien afuera del colegio, pero pidió Mahony con mejor censo "que haga Padre Butler en el Piógena House?" Nos dio confianza, y entonces yo finalice al primer parte de nuestra conspiración por coleccionando a todas las monedas de los otros y al mismo tiempo verificando que tenía yo mis propias. Estuvimos emocionados. Nos felicitamos  y charlamos mucho.
"Hasta mañana" dijo Mahony.
No dormí bien. En la mangana yo llegue primero al puente, como viví lo más cerca. Yo oculte a mis libros en el pasto a la extra del jardín donde nadie pasa y fui rápido al lado del rio. Hizo fresco , iluminado en la manera típica de Junio. Me senté en la albardilla del puente, contemplando a mis zapatos, hechos de lona flaca y rejuvenecido la noche pasada de mi propio mano con un tratamiento de marga blanca, viendo a los caballos arrastrando a una camioneta llena de profesionales para subir al inclino. Todos los arboles eran felices, con hojas chicas y con todo su forma y vestido verde decorado por la agudeza del sol, que a mis ojos parecía terminar por el superficie del agua. El granito del puente se empiezo a calentar y yo lo toque con mis manos a tiempo con un ritmo de impulso. Estuve feliz.
Cuando había sentado allí diez minutos yo vea a Mahony a punto de llegar. Subo al inclino, sonriendo, y se sentó conmigo. Saco la catapulta de su bolsilla y explico cómo se la hubo modificado. Pregunte por que la trajo y me dijo que quiso jugar con las aves. Mahony uso a groseros casualmente, y llamo a Padre Butler como “Bunser el anciano”. Esperábamos 15 minutos más pero Leo Dillon no llego. Mahony, por fin, se levanto y dijo
“Vamos, ya suponemos que Gordo lo ruine.”
“Y su dinero...?” Dije
“Se ha hecho a perder”, dijo Mahony, “y así es mejor para nosotros – un pan y una bebida en vez de un pan.”
Caminamos por la Calle Strand hasta que llegamos al Vitriol Works y doblamos a la derecha con la Calle Embarcadero. Empiezo a jugar como un indo al momento que salimos de la vista pública. Dio caza a algunas chicas pobrecitas, blandiendo su catapulta con pantomimo de tirar. Dos chicos nos asaltaron, lanzando piedras como una gesto de galantería. Quiso hacer respuesta violenta, Mahony, pero dije que eran tan grandes para calificar como enemigos, y entonces salimos a continuar caminando, acompañado por el sonido de los guerrilleritos tirando insultos. Aparentemente nos pensaron protestantes porque Mahony, con su complexión oscura, llevo la insignia de un club de cricket en su sombrero. Vengamos a la expensa de Leo Dillon, llamándole como un idiota cobarde y especulando como sean las consecuencias puestas a su parte a las tres por Señor Ryan.
Cercamos al rio. Pasamos mucho tiempo caminando por las calles con pareles de piedra a sus lados, viendo a los operaciones las maquinas de transporte y recibiendo los admoniciones de los conductores irritables. Fue la media día cuando llegamos a las cafeterías y, porque almorzaron todos los trabajadores, compramos algunos pancitos y nos sentamos a comer y ver a la actividad espectacular en el comercio de Dublin – los barcos en la distancia anunciados por sus ornamentas de humo mullido, los pescadores, el gran velero blanco por el otro lado del harbor.
Dijo Mahony que sea genial salir al mar en uno de esos barcos grandes y también yo, viendo a sus cuerpos gigantes, imagine creciendo a ser sustente en frente de mis ojos la geografía que había estudiado en porciones pequeños en la escuela. Los valores de la escuela y de la casa, de momento nos abandonaron y sus influencias acabaron a llevar influencia.
Cruzamos la Liffey en la barcito, pagando para andar en la compañía de dos trabajadores y un hombre judío con una bolsa. Fuimos serios a punto de solemnidad, pero durante la viaje nuestros ojos se juntaron y charlamos. Cuando desembarcamos, vimos al lanzamiento del barco grande que hubimos observado del otro lado del malecón. Algún hombre dijo que fuera el barco noruego. No pude leer la insignia del barco ni determinar por vista nada de los origines étnicos de los marineros.
Entramos a Ringsend y compramos chocolate y limonada, explorando a pie las calles depresivas donde viven las familias de los pescadores. Refrescado, Mahony salió en persecución de un gato hasta que escapo dentro de un gran prado, que posteriormente cruzamos para ver del cumbre del inclino al rio Dodder.
Estuvimos demasiados cansados para continuar en nuestro proyecto de visitar al Piógena House. Tuvimos que regresar para que no nos descubrieran. Tuve que sugerir que regresemos a casa en tren antes de que recubra su ánimo. El sol se concilio a tras de algunos nubes y  nos dejo con nuestros pensamientos cansados y las ruinas de nuestros provisiones. Estuvimos solos. 

MihaMazziniCartier

MihaMazziniCartier


Despues de tres dias sin comida yo me entrege y yo saque la lata desde el espacio abajo de mi cama. Fue carne de res, picada.

No estuve tan fuerte para buscar las abrelatas, pero si para sacar el martillo y cuchillo y con esos la pirfore poca a poca. Con el cuchillo recoge a todo que llevo la lata, y empieze a cosechar a tobaco de mis bolsillos y rescate las ruinas de cigarillos fertiles desde la basura y construi un puro nuevo con una parte de un papel de noticias.
Hubo tanto para llenarse la boca en la botella al lado de la ventana. Yo lo tome.
No acepto la cerveza vieja mi estomago, estranyo como eran de la misma temperatura y textura. Casi no llegue a tiempo al banyo corecto para aborcionarla. Triste, vei saliendo a los fragmentos de la carne, me levante a mis dedos, comenze su departura por prender la cisterna, y los dije adios. Hubieron pocos centimentros de agua restante. Tome una ducha fria, la unica forma posible. Venas electricas sobresalieron desnudas donde deberia quedado el encendor.

Puso ropa interior y calcetines. Lave los sucios con jabon y los deje en la ventana para que se sequen. Puse mi chaqueta, mis jeans, y mis tenis otra vez. Rompe un cordon y no habia tanta material para repararlo, como ya habian pasados muchas fracturas. Use, entonces, el cordon de la cisterna.

Casi me cae cuando me levante otra vez. Espere hasta que clarificaron mis ojos y me considere dentro el mirador.

Era vacia la botella de perfuma Cartier.

Me senti horible, aunque sabia, obviamente, que pasara eventualmente. Pero fue la unica cosa mas importante. Yo flipe la botella y espere, castigandola en voz bajo, y se cayo una sola puta gotita.

Se la puse a mi cuello. Cerre la botella y la puse en su cabeza. Por favor que viniera mas despues. Sali a la calle. Era toda gris, ningun color. Mis ojos no performaron con honor la responsibilidad que compartian con la luz.

Siempre me pasa despues de tres noches sin dormir. Puse mi peso a la parel y espere. Estuvo doblando todo, y diviendo en dos, a veces cayendo en la niebla. Una mujer camino a pasar por mis vision. Su sueter transformo a ser rojo. La diferencia me golpo. Pronto regreso el color, iniciamente al aire, proxima al humo, y por fin a las casas. El pavimiento sucio era marqueado y agua quedo desde la liquificacion de la nieve. La valla del fundicion estaba a la derecha.

La bara estuvo vacio. La mesera estuvo sentada tras del banco bebiendo un cafe y leyendo a una novela subnormal. Me miro y continuo leyendola. Era escrito por yo.

Me sente en una mesa en la esquina, hizo la furnitura requisita con mis brazos y me puse a dormir. Cuando yo desperte mi primer observacion fue otra persona tras del banco. El libro estuvo dejado al lado de la caja. Estuvo oscuro afuera. Mire a la sala, en busca de victimas. En la proxima mesa estaron algunos viejos tomando a spritzer.
Al lado de la salida un tipo alto y muscular en una camiseta de manga larga estuvo tomando despacio una cerveza de un vaso. En su camisa era un escudo y “UCLA” abajo. Significa “University of California, Los Angeles”. Donde esta, quien sabe? Probablemente no estudio alla el hombre. Probablemente no hubo estudiado en la primaria en este pueblo, de veras. Un trabajador en el fundicion, un imigrante del sur. Tal vez vino cada noche al bar para tomar. Sale cuando la mesera lo cerro. No hizo problemas, ni canciones borrachos, ni conversacion.

No tuve la fuerza para explorar nuevos prospectos. Preferi concentrar en mis ojos, como estuvieron borroso y me estaban presentado imagenes doblados. Cuando los empieze a controlar otra vez yo concentre intensivemente en la mesa al otro lado de la sala, donde sento una mujer a quien no conocia con dos hienas de mi mismo estilo, Hippy y Poet. Tuvieron botellas de cerveza casi vacias. Sin duda las compro la mujer y en hacer el transaccion compro tambien la fidelidad de los dos parasitos.

No hubo nada que hacer sino unirles. Me compose, yo enfoque a un tracto calvo en la cabeza de Poet y despues de levantarme yo cargue con rapidez antes de que el vertigo me puso en mis nalgas. Saque una silla y trate de rescatar un equilibrio visual. Parecio sorpresada la mujer, y amigables Poet y Hippy. Debe ser llena de dinero, entonces, si habia mucho resentimiento en compartir la munificencia del fuente.

“Que pasa?” Ella me pregunto. La mire en sus ojos y no me gusto. Me parecia llena de aire.
“Me gustaria una cerveza.”
La recibi.
Pudi sentir al liquido frio pasar abajo en mi cuello. Pego a las pareles de mi estomago y casi no pudi prevenirme vomitar. Decidi beber despacio.
Hablaba y hablaba la mujer. En vez de palabras, chimbombas la salian de la boca. Dijo “blablabla.”
Dijo Hippy “Transcendencia.”
Dijo Poet “Poesia”
Vinieron otras cervezas.
Ella dijo “blablabla.”
Y asi mismo, sin parada continuo con todos juntos “Blablablatranscendenciablablablapoesiablablablablanirvanabla. . .”
Bailaron en circulos. Hippy y Poet, allegros por el alcohol gratis, hubieran sido de acuerdos con Lucifer en eso momento. Ella era mas joven que nosotros, estuvo borracha en el prestigio que la hubo comprado. No estuvo acustumbrada a llevando dinero. Algo llego con ella desde algo. Tal vez la robo. No se importo. La proxima dia no iba a tener nada.
Disfruto a su nueva estacion. Estuvimos afirmandola como juguetes, perros.
Bruscamente me disgusto la situacion. Un vaso me emborracho, un resulto de pasar hambre 3 dias.
No hay diferencia entre venderte para una bebida y venderte por la calle. Son los dos prostituciones. Trate de recuperarme y conseguir al conversacion.
“Nunca habia visto a una pelicula asi horible”
“No es contemplativa”
“Ni poetica” dijo el otro eco
Dijo ella otra vez “una mierda”
Los ecos no contribuyeron nada a sus conclusiones.
“No conoce a nada, Polanski.” Compro otras cervezas.
Hablaron de la pelicula Tess
Empuje en frente mi barbilla. Hizo espacio en mi boca para acomodar a un version de mi voz mas bajo. Me gusta la base.
“No tienes idea” dije tan aggresivo que doblo ella a verme. Hasta eso casi no me habia notado. Estuve en el perimetro de su circulo de caridad.
Hippy y Poet me veyeron con horor. Me pensaron loco a tirar mis prospectos de alcohol gratis. Me consideraron como deberia llegado de Martes. Ella me contraatacquo.
“Yo puedo pensar para yo mismo. No te tengo que acordar.”
Nos miramos con caras cercitas.
“No piensas que el episodio en que la heroina viene a ser propiedora de la hacienda, se junta a todos los esclavos negros y les da su libertad, es un himno a la humanidad?”
No pudo jugar conmigo
“Bueno, claro...”
Perdio su voz la confianza pero no pudo ser silenta y asi derrotada.
“Yo me gusto tambien a esa parte, pero estuve discutiendo el impresion general que me dio la pelicula.”
Yo me relaje. Casi me dio un abrazo a yo mismo.
“Cual pelicula estuviste discutiendo, entonces, mi amor?”
“Tess”
“No me vas a creer.” Simule ser confundido. “No hay esclavos negros en esa pelicula ni ninguna mierda sobre su liberacion.”
Verguenza pura.
La permiti algunos segundos para disintegrar, y dije casualmente “Estas criticando a algo que no has visto?”
“Si la vi”
“No la viste”
“Si”
“No”
Mas y mas rapido, cada palabra un pegado directo, al lado de su cara. Su respira huelo mala.
“Lei una revista en las noticias.”
“Como es que puedes decir que piensas para ti misma, entonces?”
“Yo leo a las revistas de este critica frecuentemente y yo se que siempre somos de acuerdo”
“Entonces fuera mejor que dijeras 'Podemos pensar para nosotros mismos'”
Por fin lo entiendo. Quien fui yo para interrogarla y humiliarla?” Se levanto, diciendo que tuvo que salir en bus.
Hippy y Poet me veyeron con odio claro. Se ofrecieron a acomponarla a la parada de bus y con gracia se acepto.
No les enfuerze tolerarme.
Salieron.
Estuve cansado y contento, como hubi graduado a ser un miembro correspondente de un agencia de espias. Bebi la final parte de mi botella y se la deje a deslizar bajo mi cuello.

HemingwayShortStory

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Una noche caliente en Padua, le llevaron arriba al techo y pudo mirar sobre todo el pueblo. Habian torres delgados del humo subiendo en el cielo. Paso tiempo se bajo el sol y los reflectores brillaron. Los otros se trajeron abajo las botellas. Luz y el les oyeron abajo en la balconia. Luz se sento por la cama. Era fresca en la noche caliente.

Luz quedaba tres meses trabajando las noches. Estaban contentos permitirle. Cuando le operaron ella le preparo para la mesa de cirugia y compartieron una broma de "amigo o enema". Se durmio abrazandose duro a el mismo para que no hablara demasiado en una condicion ridiculo. Cuando subio a usar sostenes para caminar tomo las temperaturas para que Luz no tuviera que despertarse de la cama. Habian pocos pacientes, y todos sabian. A ellos les gustaban Luz. Cuando regreso caminando por el coredor pienso de Luz en su cama.

Antes de que regreso, fueron al Duomo y rezaron. Estuvo oscuro y tranquilo, y habian otra gente rezando.

Querian casarse, pero no habia tiempo para la ceremonia, ni tuvieron ningun de ellos dos certificacion de sus nacimientos. Se sentieron como fueran casados, pero querian que todos lo supieran y meterlo a nunca expirar.

Luz le escribio muchas cartas que nunca recibio hasta la paz. Llegaron quince al mismo tiempo y las organizo por sus fechas y leo todas. Hablaron todas del hospital, y como le amaba ella y como era imposible andar sola sin su presencia, dolorosa faltarle durante la noche.

Despues del armisticio formaron un acuerdo que deberia ir a casa para buscar trabajo, y que se casaran. Luz no le acompanara hasta que tuviera un buen trabajo y pudiera visitar a New York donde se reunan. Era entendido entre los dos que el no beba, y que no quiso visitar a nadie en los Estados Unidos, solo trabajar y ponerse casado. En tren desde Padua a Milan lucharon sobre la reticencia de ella para salir inmediatamente con el. Cuando tuvieron que decir adios, en el estacion en Milan, les besaron adios, pero no hubieron resvuelto el conflicto. Se siento enfermo por decir adios asi.

Salio a America en barco dese Genoa. Luz salio a Pordonone para abrirse a un hospital. Alla se siento solitaria y se lluvaba mucha, y era una instalacion de tropas italianos quedandose en el pueblo. Viviendo en el invierno, un colonelo se hizo el amor a Luz, y nunca habia conocida a Italianos, y finalmente escribio a los U.S. para decir que la suya fue sola una aventrua de ninyos. Espero que tuviera una gran carera, y que creia en el absolutamente. Sabia que fuera a lo mejor que cancelaren sus planes.

El colonelo no se caso con ella en la primavera, ni en ningun otro teimpo. Luz nunca recibio una respuesta a esa carta para Chicago. Poco tiempo despues el contrato Gonorrhea de una empleada de una tienda de ropa, viajando en taxi por Lincoln Park

GuyMaupassantFriendPatience

GuyMaupassantFriendPatience


Patience, escrito por Guy de Maupassant

Los caracteres en esta cuenta de Guy de Maupassant son soldados, un sujeto típico en su obra. Maupassant sirvo en el ejército durante la guerra Franco-Prusso, que perdieron los franceses contra los alemanes. En este caso, un soldado nos da una cuenta de un ex-colega del ejército que explica un perspectivo triste de la pasa de tiempo.



“Sabes que paso a Jeremy?”

“Es capitán del regimentó 6”

“Y a Pinson?”

“Es un subprefecto”

“Racollet?”

“Muerto.”

Buscamos otros nombres que nos hicieron recordar a figuras jóvenes coronados con sombreros adornados con cordones dorados. Después, encontramos algunos de ellos ahora con barbas y cabezas calvas, ahora patriarcas casados. Estas reuniones, estos cambios nos dieron tremores muy desagradables, y nos mostraron nuestros limitos temporales, y la rapidez con que cambian las cosas y andan a pasar.

Pregunto mi amigo: “Y Patience, el gran hombre?”

Yo grite:“Hombre! Si quieres oír algo de él, me escuches. Hace cuatro o cinco semanas como inspector viajero en Limoges, estuve esperando a la hora de la cena. Sentado en frente del Gran Café en la Plaza Teátrica, cerré cansinamente mis ojos. Los trabajadores entraron en grupos de 2, 3, 4, tomando sus absentas o vermú, hablando en voz alto de sus ocupaciones y los de otros, riendo violentamente o bajando sus conversaciones cuando discutieron algo de importancia o sensitivo.

“Dije a yo mismo: 'Que hare yo después de la cena?' Y yo piense de la noche larga que iba a visitarme en este pueblo provincial, de los caminos despacios y aburridos en las calles desconocidas, de la tristeza que conquista a veces el viajero solitario, a las personas que pasan, extranjeros en todas cosas, el estilo de chaquetas provinciales, sombreros, sus pantalones, sus tradiciones, acento local, sus casas, tiendas y coches de forma única. Y los sonidos ordinarios a que no te has acostumbrado; la tristeza molestaste que te empuje poca a poca hasta que sientes como estuvieras perdido en un país peligroso, que te opresa y te hace querer regresar a tu hotel, el hotel feo donde preserva tu cuarto mil adores sospechosos, donde la cama te pone a hesitar y queda pelo abandonado pegado con basura al superficie del lavabo.

Piense de eso cuando vea a ellos encendiendo a la gasolina, sintiendo crecer mi insolación con la llegada de la noche. Que iba a hacer después de la cena. Estuve solito, puro solo, y de repente lo sentí.”

“Un gran hombre entro, se sentó por la próxima y mando en voz formidable: 'Mesero, mi amarga' El 'mi' dentro el frase sonó como el detonación de un canon. Yo entendí instantemente que toda que existía era suya, poseído por él y ningún otro, que tenía su carácter y, gracias a dios, sus apetitivos, sus pantalones, dependiente en nada, en su propio modo, absoluto, y más completo que importante. Miro a su ambiente con actitud contento. Le trajeron su amarga y llamo
'Mi periódico.'
“Yo especule sobre cual periódico era el suyo. Claro que su preferencia me informe de sus opimos, sus teorías, sus diversiones y su natural. El mesero trajo el Times. Eso me sorpresa. Porque el Times, un periódico austero, doctrinal y pesado? Yo piense: 'Es entonces un hombre sabio, de manera seria, hábitos regulares, y básicamente, un buen hombre de la gente común.'
“Puso en su nariz gafas dorados, doblo y, antes de empezar leer, miro otra vez a toda la sala. Me noto y inmediatamente empiezo a verme en un modo persistente e incomodo. Estuve a punto de pedirle decir su razón por observarme así, cuando exclamo de donde estuvo sentado: 'Dios mío, eres Contra Lardos!'
“Dije 'Si, señor, no te has decepcionado.'
Levanto muy bruscamente (rápidamente) y me acerco con manos extendidos.
'Ah! Mi amigo, como anda?' pregunto.
'No fue suave mi saludo; no le reconocí. Después de unos momentos yo balbuce: Pues-muy bien-como estas?'
“Empiezo reírse: 'Parece como no me conoces.'
'Perfectamente, n, exactamente, pero..”
'Me toco el brazo: 'No te preocupes. No te voy a forzar tomar un examen. Soy Patience! Robert Patience, tu amigo, tu compadre.'
Le reconocí. Si, Robert Patience, mi compadre de la universidad. Era el. Yo agarro firmemente el mano que me extendió y dije: “Contigo toda anda bien?”
“Conmigo? Como un sueño.”
Resonó su risa con triunfo. Enquisto:
“Que te invita a ca?”
“Le explique que yo era inspector de finanzas, pasando en mi rutina.”
Contesto, observando a mi chapa: “Y eres exitoso, entonces?”
Conteste: 'Si, más o menos, y vos?'
'Yo? Si, bastante!'
“Que hace tu?”
“Soy un empresario.”
“Ganas, entonces?”
“Mucho. Soy rico. Pero que vengas conmigo mañana a media día, la calle numero 17 Coq-qui-chante; así veras a mi lugar.”
Parecía hesitar un segundo, y continuo:
“Sigues como el buen hedonista?”
“Si..Espero que si.”
“No te has casado”
“No.”
“Que bueno. Ya te gustan tanto los diversiones.”
Empiece a pensarle de un barbarismo común. Aun así, yo responde: “Si.”
“Y guapas?”
“Eso, si.”
Empiezo reírse otra vez, con una risa buena y sonora: “bien, bien. Te acuerdas de nuestra primera farsa en Bordeaux, cuando cenamos en la café Roupie? Ja, que buen noche.”
Me lo acuerdo, claro, y la memoria me amuso. Otros factos subieron en mi mente, y más y más. Alguien dijera “La vez en que encarcelamos a eso cervanto dentro el sótano de Padre Latoque?”
Y riera, pegando a la mesa con su mano, repitiendo:
“Si si si, y te acuerdas la boca del profesor en geografía, Don Marin, cuando detonamos esa bombita encima de la mapa del mundo al mismo tiempo en que estuvo dando una lectura sobre los volcanes principales del mundo?”
Rápidamente yo le pregunte:
“Y tú, eres un marido?”
Exclamo: “Diez años, amigo mío, y yo tengo cuatro hijos, monos fascinantes, pero vas a ver a ellos y sus mama.”
Estábamos charlando muy ruidosos, y nuestros vecinos nos estuvieron viendo. De pronto mi amigo miro a su reló, un gran cronometro con la misma circunferencia como una naranja, y exclamo:
“Por dios! Es mala forma, pero tengo que salir de tu compañía; no soy libre esta noche.”
Subió, tomo mis dos manos los agito como quisiera romper mis dos brazos y dijo: “Mañana al media día, te acuerdas?'
“Yo me acuerdo.”
Pase la mañana trabajando en la casa del tesorero general. Quiso detenerme para almorzar, pero le dije que tuve una obligación a un amigo y me acompaño saliendo. Le pregunte
“Conoces la calle Coq-qui-chante?”
Dijo “Si, está a 5 minutos. Yo no tengo nada que hacer y entonces te conduciré a llegar allá.”
Salimos. Pronto yo note a la calle a que buscamos. Era amplia y bonita, estuvo por la frontera del pueblo y el campo. Encontré a los números y eventualmente el numero 17. Era un hotel con un jardín a tras. La frente, ornamentada con frescos en el estilo italiano, fue mal-seleccionado. Habían estatuas de diosas y nubes y dos de Cupido.
“Este es.”
Extiende mi mano por decir adiós. Hizo un gesto brusco y singular, pero no dijo nada y solamente apretó a la mano mía. Yo pulse el timbre. Vino una ayudante. Dije:
“Señor Patience, por favor. Está en casa?”
“Si esta, señor, quieres hablar con él?”
“Si.”
La entrada era ornamentada con pinturas de un artista local. Paolo y Virginia pusieron un abrazo abajo de algunas palmas, todo iluminado en una luz rosa. Un lanterno feo colgó del cielo. Eran muchas puertas, conciliadas por tapestrias ostentosas.
Abandonado solo un momento, mire alrededor. La sala era bien decorado, pero con los pretensos de nacimiento bajo. Tenían arte linda del siglo pasado, grabados de escenas románticas. Había unas divanas por el perímetro de la sala, y era impregnada con un odor fuerte. Eran sospechosas las pareles, el lujo exagerado y, de verdad, toda la casa.
Me acerque a la ventana por mirar al jardín, de que pude ver los arboles pero nada más. Era grande, sombrado, esplendido. Un camino vasto era perfilado en el pasto, donde una fuente de agua está jugando en el aire. De pronto entraron por el lado del jardín, entre dos arbustos hermosos. Caminaban despacio , con sus brazos entrelazados, llevando vestidos largos, blancos. Eran dos rubias y la otra de pelo café. Desaparecieron inmediatamente en los arboles. Quede encantado, cautivado. Hubo introducido a mi mente esta aparición un mundo poético. No les pude ver en eso mar de ajos, escondida y deliciosa. Yo pensaba de las épocas felices, florales, incorpóreles, dulces, cuando eran las costumbres suaves y los labios tan fáciles.
Un gran voz a tras me hizo saltar. Patience hubo entrado, radiante, con sus dos manos extendidas.
Me veo por las esquinas de sus ojos con un expresión travieso que prometo una confianza amorosa y con una gran gesto comprensiva, uno gesto Napoleónico, indico de su sala terrible la ventana en que vemos a su parque con las tres mujeres pasando otra vez, y en voz triunfante dijo: “Fíjate que comencé con nada – mi esposa y mis dos cuñadas.

GoreVidalCityPillar

GoreVidalCityPillar



City and Pillar by Gore Vidal

Otto Schilling era la media parte Austriaco y la otra Polaco. Era rubio, su cara como ladrillos rojos, muy texturizado por el sol. Era instructor de tenis en el Hotel Jardín en Beverly Hills.

“Eras un marinero, verdad?” Era prominente su acento, aunque vivía ya la mitad de su vida en los Estados Unidos.

“Si, señor.” Jim fue nervioso. Necesito este trabajo.
“Cuando saliste del barco?”
“El diciembre pasado.”

Otto pareció pensativo, mirando por la ventana su reino, ocho pistas de tierra batida, contiguo con la piscina.

“Seis meses tienes a ca en LA?”
“Si, señor.”
“Trabajabas en que?”
“Trabajaba en un garaje.”
“Pero juegas el tenis, no?”
“Si señor. Jugaba mientras era un estudiante.”
“Cuantos años tienes?”
“Diez y nueve.”
“Sabes tanto para ayudar? Sabes preparar las pistas, recoger las pelotas, preparar raquetas?”
“Si, señor. Hable con el muchacho quien trabajaba aquí antes y yo sé hacer todo que me ha descrito.”

Schilling asiento con su cabeza. “Te contrato como empleado temporario. Eso muchacho fue perezoso. Debes ser mejor. Ganas veinte-cinco cada semana y trabajas mucho. Si juegas bien me ayudes dar lecciones. Tal vez yo te permita enseñar. Juegas bien?” Sus ojos azules se enfocaron en Jim.

“Jugaba bien, si” dijo Jim con intento de parecer modesto y informativo.

Otto Schilling asiento con la cabeza. No compartía la pasión americano por modestia. Cuando era campeón de Austria, gente le consideraban engreído. Pero porque no? Era un jugador excelente.

“Vivirás en el hotel,” dijo. “Vaya a Señor Kirkland, el dueño. Le llamare prontito. Empezaras en la mañana a las siete y media. Te diré que hacer. Tal vez jugaremos para descubrir que conoces. Ándale.”

Jim dijo “gracias” y salió de la casa de tenis. A la derecha estuvo una gran piscina con una playa importada formando a su perímetro. Sentaban abajo de la sombrilla hombres y mujeres con la aparición de prosperidad. Jim pienso que tal vez fueran gente famosa, mientras un fotógrafo pareciendo muy siniestro tiro a algunas chicas jóvenes. Parecían todos iguales, con dientes blancos, pelo aclarado y cuerpos flacos y colorados por el sol. No reconocí a nadie.

Subió la escalera al hotel Jardín, un gran edificio de estuco ubicado en medio de palmas. Después de seis meses de dormitorios incómodos, estuvo feliz de la idea de vivir aquí. Era acostumbrado a ser transigente. Entendía como fuera facto absoluto que viajara hasta que encuentre a Bob. Decidirían a un modo de vivir, aunque precisamente no sabía exactamente como seria. Mientras trabajaba como podía, y vivía feliz en el tiempo corriente. Menos el imagen radiante de Bob al lado del rio, no tenia historia.
La oficina de señor Kirkland era grande y moderna, y parecía más cara que fuera de verdad. Era un hombre corto, simulo un acento británica y su ropa y manera fueron suaves y magnificas, menos un diamante grande en su mano izquierdo, una advertencia obvia de una fortuna rápidamente acumulada, y una afluencia que no era familiar.

“Willard?”
“Si, señor. Don Schilling me envió a consultarle.”
“Entiendo que vas a ser su asistente.”

Don Kirkland pronuncio al título como fuera un gran tributo. Entonces ganaras 25 dólares cada semana. Está bien para un joven, pero creo que trabajes a justificarlo como puedes.” Jim reconoció a un anuncio formulado antes.

“A ca nos gusta pensar en nosotros como una familia en que cada uno se hace a su responsabilidad, yo incluido.”

Presento sonríe estrecho. Mañana vas a empezar. Supongo que diste tus referencias a Señor Schilling. Pida una camarera mostrarte un cuarto.” Kirkland termino con formalidades genéricos y Jim salió.

La plaza del hotel fue grande con columnas geométricas que pretendieron apoyar al techo.
Era vested el pesos en room Real. Tras una mesa de madera contrapechada, pintada como una simulación de caoba, dependientes en uniformes de estilo alto recibieron a huéspedes en una simulación de hospitalidad. Ayudantes relajaron en un banco, esperando a llevar equipage. Típicamente había conmoción dentro la plaza, como siempre había alguien llegando o saliendo. Jim admiro a la magnificencia y la actitud casual de los ayudantes. Tal vez un día Jim sea tan aburrido como ellos.

Cruzo la plaza, consciente de su mochila fea. Pregunto a un ayudante como llegar en los dormitorios de los empleados. El joven le vio con aburrimiento despacio.

“Te lo mostrare.” Pasaron de la plaza por el jardín tropical de que tomo el hotel su nombre. Impresionado por los colores, Jim consigo a su guilla a dentro la jungla.

“En que trabajas?”

Jim le dijo.

“Un chico del aire libre! De dónde vienes?” Jim decidió ser impresionante.

“Ninguna parte. Iba en barco.”

Fue respetuoso el joven, pero inquisitivo. “En barco donde?”

Jim respondió sin mostrar interés “El Caribe, Pacifico, Bering, todo. He pasado mucho.”
“Así veo. Y que haces a ca?”
“Pasando mis días. Que mas?”

Dio a Jim la llave de un cuarto chico. Recibió del aparcamiento. Era amable la administradora y fue completo todo. De nuevo tuvo un lugar en el mundo de gente.

DonBarthelmePoliceBall

DonBarthelmePoliceBall

This is a translation of "The Policeman's Ball" by Donald Barthelme. I struggled desperately with this story, which is so good in its original English-language version and suffers considerably for my attentions. What I found even more difficult than preserving the moods in my Spanish writing, though, was relating them out loud. One of my big weaknesses in all of these recordings is a failure to properly measure and time paragraph pauses, particularly with a sensitivity to the material and the proper attitude of conveyance. Disfruta!